Poema: Curvas perfectas

¿Cómo podríamos saberlo?
No sé si mereces o no mis versos,
porque no sé si lo que escribo es real
ni si existe alguna realidad más allá
de aquello que he dejado por escrito.

No sé si es el candente sexo que inspira tu presencia,
la calidez de una mirada puesta en marcha a la sinceridad,
o la piel blanca y pálida que suelta a tientas tu ternura.

Sé que nadie es tan único como se cree,
tampoco como el discurso de superación nos hace creer,
pero creo que no por eso dejarías de ser bella.
Tan única para mi como las cicatrices que me dejas.

He visto muchos otras pieles cálidas y seductoras,
también cabellos rubios o morenos y otros tintados de rosa.
Lencería discreta, vigilante y amable, con encaje y negra,
negra como el alma del que te desprecia.

He visto a tantas como tú, sin ser única
ni especial, ni bella más que otras ni menos.
No lo sé. No soy quién para juzgar. Solo me enternece
lo que veo y dibujo corazones en la piel
con la tinta suave que se pega
y me susurra tu recuerdo.

En ocasiones te imagino en brazos de otro hombre,
veo que mis cimientos palpitan y algo me exalta, pero
no echo en falta que lo sueltes y que vengas conmigo.
¿A caso será que no soy del género egoísta?
¿A caso será que no echo en falta demandar
lo que la vida no está dispuesta a darme en el
tiempo y forma que yo se lo pida? ¿O es que
necesito sueños que me ignoren?

Solo sé que te veo, y te veo feliz y que eso
me hace a mi igualmente feliz. Aun sabiendo
que jamás te enterarás de ello y aún si por
mi parte no tuviese recelos de ocultarlo.

Tus curvas no son perfectas, soy consciente de ello.
Pero entre lo que tu cuerpo enseña y lo que tu rostro muestra,
existe una diferencia que pocos pueden medir. Muy pocos
saben medir la distancia de la luz. Y es esa luz la que hace que tus curvas,
más que las de otra aún en teoría más deseables,
sean capaces de matarme. De extirpar mis sesos y esparcirlos por tu carne.
Imaginarte siendo guarra y puta. Alocada. Todo lo que se pueda decir
y que digan, tan cercano a la búsqueda del deleite sexual, pecaminoso
tanto como pudiéramos pensar. Vivo y sin moral.

No importaría. Te vería puta. No mi puta ni mi puta princesa, sino la
puta divinidad del alma que hace respirar a este maldito universo.

Tú me mueves aquí y ahora y mueves este maldito universo.

Por eso tú y yo sabemos que mereces estos versos.
Porque como tú hay muchas, sin embargo,
sigues siendo única y yo sigo loco por ti.

David Belmonte
David Belmonte
https://bravetys.com/
David Belmonte es Graduado en Marketing por la Universidad de Murcia, Máster en Inteligencia Emocional y Mindfulness por la Universidad de Valencia, Experto Creativo por la Universidad San Jorge y MBA. Con 20 años de experiencia, está considerado como el autor de habla hispana más innovador en el área de las habilidades comunicativas aplicadas a las relaciones sociales y la seducción. Creando un modelo de comunicación emocional que encontrarás en su Máster online así como en sus libros Despierta Belleza, El don de la labia y Ligar por WhatsApp.

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