A diario hombres y mujeres se sufren de una destructiva obsesión amorosa hacia esa chica o un chico que les gusta. Lo sé porque en el pasado yo mismo caí frecuentemente en esta trampa, y a día de hoy, recibo mucha consultas sobre este tema.
Y lo cierto, es que estas obsesiones pueden convertirse en todo un jarro de agua fría para nuestra autoestima si no sabemos qué hacer ante un rechazo amoroso y cómo podemos gestionar nuestras emociones.
Como señaló Albert Ellis, famoso psicoterapeuta cognitivo:
«La necesidad extrema de alguien no es amor; es dependencia. Cuando uno depende de otro para sentirse bien, se convierte en su esclavo.»
Por tanto, vamos a reflexionar acerca de la Dependencia Emocional para aportar conciencia, soluciones, técnicas e ideas que nos desencadenen de una vez por todas de la obsesión.
Obsesión amorosa, consultas típicas:
Primero, veamos algunas de las consultas que suelen hacerme mis alumnos.
Consulta 1
Veras, llevo 2 años conociendo a una chica y jamás le he hablado. Antes no me llamaba mucho la atención, pero ahora estoy obsesionado con ella. No dejo de pensar en ella. No sé que me pasa, jamás me había pasado esto con otra chica.
Consulta 2
Hace dos años cuando estaba estudiando mi carrera tenía mi grupo de amigos y la pasábamos genial. Entre ellos conocimos a muchas amigas. Pero hubo una en especial a la que le tuve mucho cariño. Pero en ese tiempo no me interesaba en lo absoluto tener novia.
Al principio fue muy receptiva conmigo y hablábamos y reíamos. Pero pasó algo particular. Me entere que ella había besado a un amigo, y realmente me afecto haberme enterado de esa noticia. Me entristeció mucho.
Después de eso empecé a ver a la chica con otros ojos. Fui consciente de eso, ya que anteriormente había leído algunos libros sobre seducción. Pero al final comencé a perder mi control sobre la situación, ya que cada día crecía ese sentimiento hacia ella.
La visitaba algunas veces pero ya conmigo no era tan receptiva. También me daba celos cuando salía con los amigos y algún que otro pretendiente. Ya ni me habla por facebook o me deja hablando solo. Ahí fue cuando pedí por primera vez consejo y me hablaron sobre la dependencia emocional.
No sabia si alejarme de ella o no, pero decidí ser su amigo. Con el tiempo el sentimiento hacia ella era mucho más fuerte y lo peor fue que perdí el interés de conocer otras chicas o de hacer amigas. Si no era esa chica no era nadie. Mi situación me preocupa bastante, ya que me esta afectando toda mi vida social. Ella es de mi grupo de amigos. En estos momentos no me interesa otra chica ni aunque sea una modelo. Soy consciente de mi obsesión por ella pero tengo mi mente tan nublada que no se que hacer.
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Consulta 3
Tengo un compañero de clase que me atrae mucho. Al principio me pareció un hombre muy normal, pero aunque apenas hablo con el, he acabado obsesionándome de este chico y me siento muy mal por no poder conocerle. Me gustaría que me dierais algunos consejos porque ya no se que hacer. No puedo dejar de pensar en él. Estoy realmente obsesionada.
Cómo surge la obsesión amorosa
¿Utilizamos la mente para crear dependencia emocional?
En los ejemplos anteriores hemos visto varios casos de dependencia emocional como fruto de obsesiones amorosas no correspondidas.
En alguno de ellos casos, ni siquiera se ha intentado hablar con la otra persona por miedo a no gustarle y perderla para siempre.
De esta forma se la mantiene idealizada desde la distancia.
En psicología, este fenómeno se puede entender como «amor platónico» o «amor idealizado».
Este tipo de amor suele mantenerse en un nivel ideal y no se concreta porque la persona teme que, al interactuar realmente con el objeto de su afecto, la imagen ideal que tiene de esta persona se rompa o descubra que no es recíproco, lo que podría causar desilusión.
Entiende que es tu mente, no el amor
El punto de partida de estas obsesiones que causan dependencia emocional es nuestra mente.
Tenemos que ser conscientes de que somos nosotros los que idealizamos a la otra persona creando una imagen de ella que no es real.
Es imposible no enamorarse de alguien cuando mentalmente y a través de un mundo imaginario estamos haciendo todo lo posible para verla como nuestra «media naranja» y fuente de felicidad.
Mejor sería pensar menos y actuar más, siendo el fruto obtenido de nuestras vivencias reales lo que nos haga decidir si vamos a seducir a una persona o la vamos a dejar marchar. Debemos decir «stop» a amargarnos tocando una puerta que no se abre. Debemos decir «stop» a los pensamientos e imágenes ilusorias que nos llevan a imaginarnos viviendo momentos preciosos generando una expectativa que nos envenena y extrae de la realidad.
Para evitar estos apegos tóxicos imaginarios, necesitamos usar esta técnica del stop.
Técnica del «Stop»
La técnica del «Stop» fue desarrollada por Giorgio Nardone, psicólogo italiano y uno de los principales exponentes de la terapia breve estratégica.
Esta técnica consiste en establecer momentos específicos en el día para pensar en la persona amada. Fuera de esos momentos, cada vez que el pensamiento obsesivo aparezca, debe decirse mentalmente «Stop» para evitar que el pensamiento prosiga.
Objetivo: Aprender a controlar los pensamientos en lugar de dejarse llevar por ellos.
Este ejercicio permite que la persona no quede atrapada en el bucle de pensamientos obsesivos y que pueda enfocarse en otras actividades.
Cuando llega el momento en el que estás preparado para explorar el mundo del amor, estás tan lleno de tonterías acerca de él que no tienes muchas posibilidades de encontrar el amor auténtico y desechar el falso.
OSHO
La posesión amorosa te priva de la razón
La visión que tenemos de las relaciones está forjada en base a conocimientos y experiencia pasadas, así como a la influencia social.
Casi todos nos hemos criado viendo esas películas o leyendo esas novelas en las que se produce un amor idílico en el que todo encaja. Donde los conflictos son resueltos resaltando el atractivo de los personajes como si de heroínas se trataran.
Nos han transmitido esa idea de que los amantes estamos hechos el uno para el otro.
Esta concepción del amor nos crea una gran serie de perjuicios que derivan en frustraciones, celos e incluso violencia física o psicológica. Se basan en la apreciación de la otra persona a través de la posesión (esa es MI media naranja, MIA y solo MIA).
Este fenómeno posesivo se conoce en psicología como el «ideal romántico» o el «mito del amor romántico».
La literatura y el cine han mostrado los efectos trágicos de estas obsesiones.
Un claro ejemplo es «El gran Gatsby» de F. Scott Fitzgerald.
Jay Gatsby se obsesiona con Daisy Buchanan, un amor de su pasado, y dedica su vida a construir una fortuna y a organizar fiestas con la esperanza de recuperar su amor.
Sin embargo, su obsesión lo consume y lo deja vulnerable, lo que finalmente resulta en su trágica muerte.
Tres trampas psicológicas que crean obsesión amorosa
Se valora más aquello que otros desean
En los ejemplos iniciales hemos visto como sin tener un interés amoroso previo, tras ver a esa persona con otra o sentir que otra persona se interesa por ella, ha nacido ese gran interés obsesivo.
No nos engañemos, la competencia nos hace valorar más aquello que deseamos.
A veces de las formas más absurdas.
Recuerdo que estando en el colegio, mi inmadurez me hizo obsesionarme con una chica de mi clase por la que nunca había sentido la más mínima atracción.
Esa obsesión surgió tras una conversación con mi buen amigo Alberto. Quién en un momento dado me comentó lo atractiva que le resultaba tanto a él como al resto de su clase, quienes estaban en un curso por encima.
Sin saber muy bien por qué, empecé a verla atractiva hasta el punto de obsesionarme con ella. Buscando sus miradas y atenciones por largo tiempo.
A los años, tras mi paso por la universidad y muchas experiencias amorosas por el camino, al volver a cruzarme con ella ya no le encontraba el más mínimo atractivo.
Aún a pesar de que había mantenido su belleza física.
Este es un claro ejemplo del cómo el juego de percepciones que se produce en nuestra mente construye obsesiones y amores a partir de nuestro ego.
Lo mismo ocurre cuando estamos en pareja y vemos que otras personas desean a nuestro novio o novia y esto hace que la valoremos más.
Eso es un jarro de agua fría para el ideal romántico, que se hace consciente de que no ha sido Dios el que ha puesto a esa persona ahí para nosotros. Si no que todo lo construimos a raíz del pensamiento e igual que se hace, se deshace.
Recreación mental y pensamientos obsesivos
Mediante recreaciones mentales nos imaginamos lo super maravillosamente que podríamos estar en un futuro con esa persona. Nos imaginamos sonriendo con ella, haciendo el amor, dando un paseo por la playa, etc.
Nos volvemos grandes productores de cine, visualizando una hermosa película de amor eterno e imposible de romper.
Esto es provocado por el condicionamiento de la búsqueda del amor idílico.
Date cuenta de que tú eres quien está provocando esta obsesión. Estás asociando tu felicidad a un sueño y a una persona de forma imaginaria. Te imaginas a la persona ideal para ti pero poniéndole el rostro y cuerpo de ese chico o chica que te gusta ahora.
En algunos casos estas recreaciones mentales se vuelven una adicción que nos invitan a vivir en ese mundo imaginario ideal.
Esa expectativa de amor perfecto es terrorífica. Aunque a la postre esa persona se enamore de nosotros he iniciemos una relación con ella, nos acabará decepcionando.
En nuestra mente ya habíamos pensado que sería de otra forma que quizá sea imposible cumplir. Y es que reconozcámoslo: cuando soñamos, somos muy poetas y todo lo vemos maravilloso.
Procura no idealizar ni imaginarte cómo es una persona que te atrae, o la diseñarás a tu idilio y te acabarás obsesionando por alguien que quizá no exista ni puedas obtener.
No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos
Frecuentemente me encuentro con alumnos que acuden a mí para aprender seducción y recuperar así a su expareja.
Personas a las que quizá, no les dábamos un valor especial al estar con ella, pero al darnos cuenta de que ya no nos hacen el mismo caso, resucita en nosotros un interés desmesurado por recuperarlas.
Al igual que en aquellos casos anteriores, nuestra mente nos comienza a engañar de nuevo a través del sentimiento de pérdida (no me quites la pelota).
Autores como David Hawkins o Eckhart Tolle señalarían que «interés desmesurado» por recuperar a la expareja no surge de un amor verdadero, sino de una ilusión del ego y del miedo a la pérdida, que amplifica el apego.
¡Acepta que en la vida nunca hay nada permanente y lo maravilloso que es que así sea!
Todos estos puntos, por sí solos, son naturales en pequeñas dosis. ¿A quién no le gusta soñar y fantasear un poco?
Forman parte de la vida común de la mayoría. La clave está en aprender a gestionar esos sentimientos con una actitud adecuada y consciente.
Todo dependerá de la perspectiva con que afrontes las posibles relaciones de dependencia.
Perspectiva de dependencia
Buscando la felicidad a través de otra persona
La «codependencia emocional» o «dependencia emocional» describe una relación en la cual una persona necesita a otra para sentirse completa, satisfecha o valiosa.
En la codependencia, el bienestar y la felicidad personal están fuertemente ligados a la presencia, aprobación o atención de la otra persona, y esto puede llevar a una pérdida de la identidad personal y la autonomía emocional.
Basamos nuestra felicidad en condicionantes externos, en este caso a ese chico o chica que nos gusta. Es por ello que terminamos obsesionados.
Simplemente nuestra mente, como si de un ordenador se tratase, se ve configurada a depender de otros para sentirse satisfecha.
Esto provoca que nos movamos a través de niveles de conciencia de baja calibración:
- Deseo (125): En la escala de Hawkins, el deseo representa una frecuencia en la que la persona siente necesidad o anhelo por algo externo para sentirse completa. En el contexto de la dependencia emocional, esta persona busca llenar un vacío interno a través de la otra persona, lo que conduce a la insatisfacción constante, ya que nunca se siente satisfecha.
- Miedo (100): La dependencia emocional está también impulsada por el miedo a la pérdida o al abandono. Este miedo puede hacer que una persona se aferre a la relación o sienta ansiedad ante la posibilidad de que la otra persona se aleje, volviéndose sumisa o sacrificando sus propias necesidades para evitar el dolor de la separación.
- Tristeza (75): Cuando la relación no satisface las expectativas o no es recíproca, la persona puede caer en estados de tristeza, depresión o vacío. Este nivel refleja una profunda insatisfacción y sensación de pérdida.
- Culpa (30): En la dependencia emocional, también puede existir la culpa si la persona siente que no es suficiente o que ha fallado en la relación. La culpa contribuye a la baja autoestima, alimentando la idea de que necesita a otra persona para ser valorada.
La Dependencia Emocional crea obsesión e incentiva una enfermiza necesidad de control. Lo que amplifica el pensamientos y disminuye nuestra capacidad para vivir el presente.
Creemos, erróneamente, que si controlamos ese factor externo seremos más felices (el día que estemos juntos todo será maravilloso).
Imagina, por un momento, que pudieses controlar que ese chico o chica estuviese a tu lado. ¿Crees que serías más feliz? ¿Crees que te sentirías completo? Es posible que respondas que sí, pero la realidad es que no.
No serías feliz porque has basado tu propio bienestar en algo que viene de fuera de ti, en algo tan volátil que no puedes controlar.
¿Y si no puedes controlar a esa otra persona?
¿Qué pasará con los celos? ¿No te harán la vida imposible?
Empezarías a querer saber a dónde va, con quién y dónde está a cada momento. Y si no te respondiese algún mensaje, tendrás miedo, pues estás diciéndote a ti mismo que tu felicidad surge de poseer a esa persona.
Tu felicidad se basaría en el miedo a perder.
Estaría condicionada y sujeta a una persona que no eres tú y que no depende de ti. ¿Te suena?
¿Esto que nos acarrea a medio y largo plazo? Celos, necesidad, desgracia y obsesión. Nadie en su sano juicio querría ser infeliz. Hay que ser muy masoca para eso, pero al margen de casos extraños que no trataremos aquí, supondremos que todo el mundo quiere ser feliz.
Cuando miramos el mundo y las relaciones desde el apego, surgen varias consecuencias como las que hemos visto:
Idealización
Atribuimos cualidades ficticias a la persona de la que dependemos emocionalmente de tal manera que parece un semidiós. Nos hacemos una idea de que la persona de la que estamos obsesionados (aunque no nos demos cuenta) es perfecta, o casi perfecta en todos los sentidos. Todo lo que hace o dice la engrandece de una manera impresionante.
Probablemente, lo que tú piensas que vivirás con esa persona no se corresponde en absoluto con lo que piensan los demás o, al menos, no en la misma intensidad. La ponemos en un pedestal y parecería el propio David de Miguel Angel si fuera un poco más blanquito, o la Venus de Milo si tuviera el pelo un poco más largo.
La idealización casi siempre se da al principio de la obsesión, pues este estado necesariamente pasa por considerar a la persona perfecta, o casi perfecta, para nosotros. Las personas tenemos tendencia a querer para nosotros lo mejor, luego si esa persona consideramos que es la mejor para nosotros querremos «poseerla» a toda costa… y ello nos llevará al siguiente estado.
Frustración
Al no conseguir lo que queremos, y con más motivo si consideramos aquello como perfecto, nos frustramos.
Nos frustramos porque no conseguimos controlar aquello a lo que otorgamos el poder de darnos nuestra felicidad.
Esto siempre estará condicionado: si no hacen lo que queremos, por mínimo que sea, nos sienta mal, nos frustra porque pensamos que no nos va a hacer felices, y ello nos lleva a una obsesión enfermiza.
El estar en un estado constante de frustración nos empieza a afectar, mirando la vida de manera negativa y entrando en una dinámica de la que empieza a ser difícil salir.
Baja autoestima
Esto puede bien ser una causa, o ser una consecuencia. Es un círculo vicioso del que es muy difícil salir, pero posteriormente veremos las claves para salir de aquí, pues este punto es esencial para eliminar la obsesión. Básicamente, la frustración y el no poder controlar los condicionantes externos nos hará querernos poco. Hará que nuestra obsesión empiece a minar nuestra autoestima y bajarla, hasta el punto de considerarnos «invisibles» si esa persona tan especial no nos hace ni caso.
Piénsalo: ¿Alguna vez has tenido tal nivel de dependencia que desde que empezaba el día hasta que terminaba no podías sino sentirte mal pensando en él/ella, y cada vez iba a peor? Ahí es cuando tocas fondo. Cuando sientes que el día a día no vale la pena y solamente piensas que el tiempo te ayudará, alimentando falsas esperanzas y esperando que actúe la Santa Trinidad para que por arte de magia ese chico o chica sea tu novio/a para siempre. Pero esto no funciona así, querido lector/a, funciona como el siguiente gráfico, y como ya hemos explicado:
Perspectiva de felicidad interna
La otra persona como invitada a tu felicidad
Aceptamos nuestros sentimientos
Sabemos que esa persona despierta algo especial en nosotros, pero podemos controlar y encauzar lo que sentimos para sacar el máximo partido a la situación de una manera positiva y optimista. Somos realistas y sabemos que es tan probable que tengamos posibilidades, como que no las tengamos, pero sabemos convivir con ello. También usamos la asertividad y la empatía para saber qué quiere la persona que nos gusta y qué podemos aportarle nosotros.
La diferencia con la perspectiva negativa, es que aceptamos aquellas emociones, no tratamos de luchar contra ellas y además aceptamos la realidad tal cuál es. Esto requiere de un gran autoconocimiento, autocontrol y paciencia.
Puedes utilizar la meditación y la hipnosis para aliviar los pensamientos de tu mente y dejarte llevar con mayor fluidez en tus relaciones sociales. Si no estás acostumbrado a meditar puedes empezar fácilmente escuchando mis meditaciones guiadas en MP3. ¡Son gratis!
Emprende un viaje hacia tu interior
Puede que esto te suene algo descabellado, pero piensa en ciertas películas americanas en las que salen los típicos indígenas. ¿Te suenan los viajes espirituales? Consiste en que beben un brebaje preparado por el «mago» de la tribu y emprenden un viaje hacia la búsqueda de la identidad. Pues bien, tú vas a hacer algo parecido para superar esa obsesión que no te deja vivir. Esa dependencia emocional que has ido desarrollando y que sólo está en tu imaginación va a dejar de aparecer porque vas a empezar a desarrollar una clase de felicidad que es la más potente: aquella que sólo depende de ti mismo, lo único a lo que puedes aceptar, guiar y controlar.
Vas a emprender un viaje que nunca se acaba, el viaje hacia el autoconocimiento. Esto te curará de la mayoría de emociones y pensamientos tóxicos que te aparezcan pues, como hemos dicho antes, a veces no podemos controlar los pensamientos…pero sí podemos guiarlos hacia nuestros objetivos para sacarles el máximo partido. Nosotros vamos a ser tus guías, por lo que nunca te quedarás solo y siempre nos tendrás cogido de la mano hasta que estés preparado para caminar solo.
Emprendiendo el viaje
Hazte libre de dependencias emocionales
Te dejo ahora en esta parte del artículo con mi amigo George Massoni, que te ayudará a reflexionar para que fortalezcas tus emociones y no vuelvas a caer en la dependencia emocional.
También te podrá venir bien mi guía:
Cómo mejorar la autoestima: Guía definitiva de 7 factores
¿Quién soy?
Esta es la pregunta fundamental. El cimiento donde se va a construir tu personalidad y de donde va a depender directamente tu felicidad. Parece simple pero piénsalo realmente, ¿quién eres? Muchos aquí responden algo como: soy Juan, soy carpintero y arreglo barcos. Algunas noches salgo pero no ligo una mierda y acabo emborrachándome.
¡Es esencial que no te confundas en este punto! Te estamos preguntando QUIÉN eres, no lo que haces con tu vida.
Por ejemplo: soy Alejandra, una chica simpática, que sabe lo que no quiere para una relación. Que se deja llevar por el momento, pero que conoce sus límites y sabe cuándo necesita un abrazo y cuándo es capaz de darlo. Una chica que respeta a sus amigos y que busca, simplemente, alguien con quien sentirse cómplice y a quien poder abandonarse sin perderse a sí misma.
¿Ves la diferencia? El punto está en saber identificarte a ti mismo, saber en qué se basa tu identidad. Qué valoras, qué desprecias, cuáles son tus puntos fuertes, tus puntos débiles. Tus pasiones, tus apetencias y todo aquello que te hace diferente a todas las personas que no son tú.
¿Qué me gusta?
¿Qué me gusta? ¿Te gustan las personas sencillas? ¿Te gusta la justicia? ¿Quieres que te traten bien? ¿Te gusta la picardía en las personas? Aquí apunta TODO lo que te gusta de la vida, de tu vida y de las personas. Qué valoras más en las personas y qué no soportarías.
Este punto puede ser clave para derribar los mitos que la idealización ha puesto en tu cabeza. Igual esa persona que tanto te gusta hace muchas cosas de las que no soportarías para estar con ella. Quizá es una persona más normal, con sus defectos y sus virtudes. ¡Exactamente igual que tú! ¡Ocupa un lugar como tú en el mundo! ¡A lo mejor no eres tan poca cosa para él o ella, sino que estáis al mismo nivel!
Exacto, es hora de afianzar tu autoestima, de romper con esa dependencia que tienes, pues la persona de la que estas obsesionado es exactamente igual que tú: tiene inseguridades, tiene miedos, tiene pasiones y tiene aficiones.
Sabiendo identificar qué te gusta, qué no te gusta y qué estarías dispuesto a suprimir (algo que no te gusta pero tampoco es demasiado importante). Te será mucho más sencillo encontrar el camino a la felicidad y eliminar la dependencia emocional.
¿Qué puedo aportarle a las personas?
Todos tenemos algo que los demás valoran de nosotros. Ya sea nuestra forma de sacarles una sonrisa, que somos los más fiesteros o, que simplemente, las cosas sin ti no son lo mismo.
En este punto estaría muy bien que preguntaras a tus amigos y amigas qué valoran más de ti. ¿Cómo te perciben? Ojo, no es para fundamentar nuestro criterio ni nuestra respuesta en ello. Pero sí que nos dará una idea de cómo somos percibidos y si se corresponde con lo que queremos transmitir.
A veces pensamos que la gente nos aprecia por unas cosas y luego resulta que nos estiman por otra cosa totalmente diferente. Algunas que no teníamos en cuenta y que quizá debamos cuidar y potenciar.
Por ejemplo: tú puedes pensar que eres una persona muy humilde y realmente haces las cosas con buena intención, pero sin embargo tus amigos te dicen que estás siendo demasiado soberbio y no te das cuenta.
En este punto es bueno replantearse cosas. Volver a pensar si lo que transmitimos se corresponde con lo que queremos aportar y, si no es así, CAMBIARLO.
Está en tu poder cambiar de ti aquello que no te gusta. Esfuérzate por que se te perciba tal y COMO TÚ QUIERES. Si quieres ser simpático con la gente, pero te das cuenta que no es eso lo que transmites, hazlo mediante otra vía.
Es posible que quieras aportarle a la gente algo de tu alegría, que quieras estar con ellos. En ese caso, puedes proponer planes, viajes, etc. El cambio está en tu mano, no seas perezoso ni pesimista, pues uno es como realmente quiere ser. Y recuerda, si lo que transmites se corresponde con lo que quieres aportar a las personas, puedes estar seguro de que tu personalidad será arrolladora.
La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo les hiciste sentir.
Maya Angelou
¿Cuándo me siento bien?
Todos tenemos algunos momentos de bajón y otros momentos de auténtica euforia. Olvídate de los extremos y piensa en aquello que te hace disfrutar, en aquello que te hace sentirte en paz contigo mismo.
Puede ser desde escuchar música, hasta hacer running, ir al gimnasio, estudiar, salir a dar un paseo, disfrutar de tus amigos o incluso en la más auténtica soledad.
Identifica cuál es aquella actividad o pasatiempo que te hace sentir realmente bien y en paz. Así tendrás algo en tu vida que te hará realmente feliz y que sólo dependerá de ti mismo. ¡Pueden ser tantas cosas, o incluso lugares, como quieras!
Y recuerda, lo mejor es que dependan únicamente de ti, porque así podrás acceder a ello solo cuando tú quieras. Evidentemente, cuantas más cosas identifiques con sentirte bien, más cerca estarás de la felicidad y no necesitarás obsesionarte con cosas o personas ajenas a ti mismo. Porque podrás ser feliz únicamente con lo que depende de ti, con tu más pura esencia. El objetivo en este punto es ser feliz y sentirte bien hasta incluso estando en la más pura soledad. Pues incluso cuando estés solo sabrás disfrutar de ti mismo y no te hará falta nada.
¿En ese estado es posible la dependencia emocional? ¿Es posible la obsesión amorosa? Por supuesto que no. No tiene sentido ser feliz con uno mismo y a la vez estar obsesionado con la atención de una persona. Por más que ese chico o chica nos guste.
¿Qué quiero regalarle al mundo?
Para responder a esta pregunta necesitaremos elevarnos incluso por encima de las nubes. Observarnos desde el cielo y congelar la imagen de nosotros mismos en plena construcción. Es difícil saber la respuesta a esta pregunta, pues hay gente a la que lleva toda la vida responderla. Sin embargo, si sabes aquello que no quieres aportar, estarás más cerca de saber qué quieres regalarle al mundo por tu breve paso en su larga historia de existencia.
¿Sabes qué quieres aportarle al mundo? ¿Sabes si lo que haces te ayuda a mejorarlo? ¿Cuál es tu papel?
¿Sabes qué es la intención lector? Es la determinación de la voluntad en relación a un fin. La intención, el ‘para qué’ hago las cosas, es la verdadera clave de nuestro paso por la vida. Somos recordados por aquello que aportamos a los demás. Es nuestra intención, el verdadero poder de toda actuación. Además, la intención tiene un gran poder. La intención de nuestros actos determina lo que recibimos de ellos. La vida nos da lo que le damos. Pregúntate ahora: ¿Qué me gustaría que la vida me regalase? Entonces, ¿qué quiero regalarle a la vida?
Tu intención, propósito, motivación determina lo que recibirás de la vida.
¿Amor, salud, bondad? ¿Comprensión, belleza, gratitud? ¿Conocimiento, armonía, solidaridad?
Normalmente, en casi todas las personas, parte de su propósito de vida consiste en el ‘dar’ de alguna forma. En el momento en el que llegues a la respuesta de esta pregunta, tu vida tendrá sentido cada día que te despiertes.
Así que tómate tu tiempo, empieza por aquello que no quieres dar al mundo y piensa en el poder de la intención.
Una cosa que viene muy bien plantearse en este punto es la vocación que una persona tiene. Si, por ejemplo, soy una persona solidaria, me gustaría regalarle al mundo un servicio humanitario de algún tipo, ser médico. Si eres una persona creativa, te gustaría que el mundo se quedase con esas ideas que parten de tu cabeza, que pasan por tus manos y que se plasman en una obra de arte.
Piénsalo, ¿qué movía a Miguel Ángel para hacer sus creaciones? Podría haberse reprimido perfectamente pero… ¿no es mejor desarrollar todo nuestro potencial?
¿Quién quiero ser?
Sí, hemos llegado al punto en que nos deberíamos conocer perfectamente. Es el momento de trazar un plan de futuro, y el plan de futuro es la felicidad.
Una vez sabemos cómo somos, hemos detectado puntos flacos, puntos fuertes y aquello que nos motiva, estamos en un punto de autoconocimiento importante. Ahora es el momento de aceptarnos tal como somos, pero no por ello vamos a renunciar a ser como queremos ser.
¡Hemos dicho antes que tenemos el poder de ser como nosotros queremos! Coge fuerza y visualiza cómo quieres ser en el futuro. Una persona importante, humanitaria, generosa, feliz, que hace feliz a los demás…visualízate con fuerza y recuerda esa imagen. Pero ten en cuenta una cosa, y es el siguiente punto.
¿Estoy en el camino para conseguirlo?
Cuando has visualizado quién quieres ser, no basta con recordar la imagen y seguir con nuestra vida de siempre. Hay que trazar un camino, un camino que te llevará a la cumbre. Imagina que ves una montaña, quieres vivir allí pero no sabes cómo llegar y por ello abandonas…si realmente lo deseas, no tendría sentido rendirse a la primera de cambio, ¿no te parece?
Hay que idear una estrategia, un plan para alcanzar ese objetivo. Tenemos el QUÉ y el PORQUÉ. Falta el CÓMO. Y ese ‘cómo’ es el resto de tu vida, amigo. El camino para recorrer es bastante largo, será tortuoso y probablemente haya muchas piedras, pero no es otro que el camino de la vida, el camino hacia la excelencia personal y la Maestría. El camino hacia la realización y la felicidad absoluta. Aunque, piénsalo…¿no merece la pena ser feliz por el simple hecho de haber iniciado este camino con ilusión y tenacidad?
¿Cómo empezar el camino?
Aquí te vamos a dar unas claves para que empieces a dar tus primeros pasos. Si estás obsesionado con una persona, lo primero que tienes que hacer es reprimir tus impulsos. Tienes que entrar en un estado de control de tus emociones para saber identificar cuándo vienen a tu mente sentimientos de obsesión o celos, y debes saber que tienes el poder de controlarlos.
Cuando te vengan pensamientos negativos a la cabeza, piensa en la perspectiva positiva de la que hemos hablado antes:
«Sabemos que esa persona despierta algo especial en nosotros, pero podemos controlar y encauzar lo que sentimos para sacar el máximo partido a la situación de una manera positiva y optimista. Somos realistas y sabemos que es tan probable que tengamos posibilidades, como que no las tengamos, pero sabemos convivir con ello. También usamos la asertividad y la empatía para saber qué quiere la persona que nos gusta y qué podemos aportarle nosotros.»
Con lo que acabamos de decir, tienes herramientas más que suficientes para afrontar la situación. Acepta el sentimiento y canalízalo hacia algo positivo: piensa quién eres y quién quieres ser. Recuerda que antes de empezar el camino es necesario saber dónde estás (quién eres) y a dónde quieres ir (quién quiero ser).
Tras responder todas estas preguntas, ¿no deberías ser feliz emprendiendo el camino hacia donde quieres ser? Se supone que la felicidad está precisamente ¡donde quieres estar! Una vez hallada la felicidad, la verdadera felicidad, donde estás a gusto contigo mismo y con todo lo que eres y lo que te rodea, ¡es de lógica que no volverás a obsesionarte!
Esto se llama inteligencia emocional intrapersonal, y si la desarrollas las obsesiones dejarán de atormentarte, así como celos, envidias y demás emociones negativas.
» Rodéate de todo aquello que te haga feliz y recuerda: Tú tienes el poder de dirigir tu vida»
¿TU TE AMAS? ENTONCES DATE TODO EL AMOR, CONOCIMIENTO, PERSPECTIVAS, VIVENCIAS QUE TE MERECES.
#wearebrave #alwaysbeatyourself
Vive feliz incondicionalmente de los sucesos externos. Aunque la vida depende en gran parte de uno mismo y de sus actos, otra gran parte de ellos vienen del exterior y no se pueden controlar. Siempre que sigas tus ideales y actúes como tú hayas querido no tendrás que sentirte frustrado aunque las cosas no hayan salido como desearas.
4 comments
Pero no tengo dinelo :c
Pero no tengo dinelo :c
interesante articulo me lleva a esta reflexión. En aquel momento crees que tú eres la persona que le va a cambiar la vida, hay algo dentro de ti, que te revuelve las entrañas, te impulsa a querer ayudar a la persona que amas y no lo dudas ni un segundo. es lo mismo que deberias detenerte a ver en ti y así hacerte responsable de tu felicidad
interesante articulo me lleva a esta reflexión. En aquel momento crees que tú eres la persona que le va a cambiar la vida, hay algo dentro de ti, que te revuelve las entrañas, te impulsa a querer ayudar a la persona que amas y no lo dudas ni un segundo. es lo mismo que deberias detenerte a ver en ti y así hacerte responsable de tu felicidad