Cómo superar el miedo a iniciar una conversación para seducir

El miedo que sentimos antes de iniciar una conversación procede del deseo que nos suscita la necesidad de sentirnos aceptados, y como fruto del temor a que no podamos cumplir nuestros anhelos.

Este miedo se traduce en timidez y en esos tan conocidos «me da vergüenza». ¿Te pasa que cuanta más atracción sientes a hacia una persona más miedo te da intentar conocerla? Pues bien, eso es porque cuanto más grande es el deseo que sientes por ella, más miedo te dará el «cagarla».

 Aceptar y comprender el miedo

Todo el mundo, en mayor o menor medida, se ve afectado por ese nerviosismo inicial que conlleva iniciar una conversación con una persona que no conocemos. Algunas personas por mecanismos mentales tienen la creencia interna de que lo que les sale a ellos mal, al resto les sale bien. Por tanto podemos quedar en ridículo.

Por supuesto, no hace falta decir que esto es una auténtica chorrada. No obstante es importante saber reconocer los engaños que a veces nuestra mente nos provoca.

Nuestro objetivo es aceptarlo, sabiendo que todo ser viviente que vive bajo la misma capa de ozono que tú también siente este miedo. A partir de ahí, afrontarlo y mirarlo frente a frente. Recuerda que la persona valiente no es la que no siente miedo, sino la que actúa a pesar del miedo.

El miedo solamente puede vivir en el pasado y en el futuro, si comienzas a sumergirte en la magia del presente, el miedo comenzará a desaparecer.

Identificarlo y contraatacar

Vamos a intentar averiguar de dónde surge ese miedo a iniciar conversaciones con desconocidos (o no tan desconocidos), para así, una vez identifiquemos de dónde o por qué surge, poder reflexionar sobre él y trabajarlo de modo que minimicemos sus efectos.

Como sé que os voy a pedir coger papel y bolígrafo y no lo vais a hacer, vamos a proceder a hacer algo todavía más efectivo. Un ejercicio de meditación.

Después de leer este artículo o en los próximos días en un momento que puedas, te sentarás en un sitio cómodo y tú mismo empezarás a hacerte preguntas como las que yo te voy a proponer ahora. La idea es que mientras lo hagas, vayas combinando esos pensamientos reflexivos con momentos de espacio en blanco. Al mismo tiempo, analizarás estos pensamientos desde fuera, sin identificarte con ellos. Simplemente como si estuvieses viendo una película. Si te resulta demasiado complicado, también puedes reflexionar sobre ellos escribiéndolos en un documento en tu ordenador.

¿Por qué crees tú que sientes ese miedo antes de empezar una conversación con un/a chico/a?

Yo creo que siento ese miedo a iniciar una conversación porque la otra persona puede rechazarme y mandarme a freír espárragos, y eso me haría sentir mal. ¿Qué pensará de mí?

Pienso que siento ese miedo a iniciar una conversación porque si me sale mal mis amigos/as se van a reír o a pensar mal de mi.

Yo creo que siento ese miedo a iniciar una conversación porque esa persona realmente me gusta mucho y no quiero cagarla.

Pienso que siento ese miedo a iniciar una conversación….

¿De dónde crees que procede ese miedo? ¿Existe realmente o sólo está en tu mente?

Yo creo que ese miedo procede de que una vez me acerqué a una chica/o y me dijo que tenía novio y que me fuera.

Pienso que ese miedo procede de que siempre he sido un chico/a muy tímido/a y me cuesta entablar una conversación larga y entretenida.

Yo creo que ese miedo procede de que pienso que no sabré que decirle o de que hablar con ella.

Pienso que ese miedo….

Desarrollo personal personalizado

Una vez hayas identificado, aceptado y reflexionado sobre esos miedos, quizá ya sientas que el miedo a iniciar una conversación se ha reducido.

No obstante, necesitamos un desarrollo personal que refuerce esos progresos. Si no, podemos cometer el riesgo de volver al punto de partida tras cierto tiempo. Pudiendo deberse a posibles fracasos posteriores a la hora de iniciar conversaciones.

El primer paso es todo desarrollo personal es conocerse a uno mismo. Quererse y valorarse tal cual se es, y a partir de ahí, mejorar en aquellos rasgos de su personalidad que desees mejorar.

Desarrollaremos nuestras habilidades innatas. En base a las conclusiones que hayamos obtenido de la reflexión o meditación anterior. Encontraremos de forma certera cuáles son nuestros puntos flojos. Conociendo nuestras debilidades intentaremos acabar convirtiéndolas en fortalezas. Es decir, deberemos trabajar sobre aquellas creencias que nos provocan que tengamos miedo a iniciar conversaciones con desconocidos.

Por ejemplo, uno de esos problemas que has detectado puede ser que «no sabes qué decir» para empezar una conversación. Entonces deberás mejorar tu labia. Desarrollar tu sentido del humor. Encontrar temas de conversación interesantes para seducir. Sabiendo llevar esa conversación a fines sexuales o amorosos.

Inicia tus conversaciones de forma atractiva

Si vas hacia esa persona que te gusta de buen rollo, sin fanfarroneos ni chuleríos excesivos, con felicidad, con una sonrisa en la cara y siendo natural, es prácticamente imposible que una chica o un chico te den una mala respuesta.

¿Por qué? Porque al estar comunicando rasgos atractivos (valentía, alegría, positividad, etc), esa misma persona valorará esos atributos en ti y no querrá hacerte daño siendo borde. Eso sí, por norma general.

Si vamos a hablar por ejemplo con una chica que acaba de discutir con su amiga, el otro día se le murió el perro, y encima han intentado hablar con ella ya 50 tíos antes que tú, es comprensible que se le pueda ir la simpatía a la fondo de un pozo.

A la hora de iniciar una conversación cualquier rasgo de la personalidad que sea percibido como atractivo por el receptor del mensaje, nos acercará más a una aproximación exitosa. Así, hay personas que se sienten más atraídas por otras muy extrovertidas y animadas, o otras por rasgos «relativamente» opuestos en caso de personas más misteriosas y reservadas.

¿Y qué le digo? Aquí disponemos de muchas opciones, pero sin duda lo que más suele funcionar es ser sincero y genuino. Recordad: Qué, por qué, y para qué. Aunque este tema lo verás en los artículo sobre la labia.

Un ejemplo: Hola, verás estaba ahí con mis amigos, te he visto aquí tan sonriente y no sé… me ha apetecido mucho acercarme a conocerte. Yo me llamo David.

Siente cómo corre el buen rollerío por tus venas y adelante… muéstrate así delante de la otra persona, sonriendo, riéndote, teniendo desparpajo y siendo atrevido/a. ¡Piensa menos y déjate llevar!

Los rechazos siempre se producirán, la clave está en darle la vuelta a la tortilla

Después de muchos años de fiesta y ligue a mis espaldas, me han rechazado muchísimo. De hecho creo que nunca he tenido una relación sexual con ninguna chica que no me haya rechazado de alguna forma u otra en algún momento antes de tener una relación sexual con ella. Sin ir más lejos, mi novia actual me rechazó como ninguna. Una y mil veces, sin embargo al final, obtuve lo que quería. Todo eso se lo debo a entender el rechazo como un juego. Para mi, el más divertido del planeta tierra, y sin haber estado nunca en ningún otro planeta, estoy casi seguro de que también me sería el más divertido en ellos, incluido Plutón que hace un frío que no veas.

Al igual que le ocurre a los comerciales, distinguimos dos tipos de rechazos: las excusas y las objeciones. Mientras que la escusa puede ser un «tengo novio/a» nada más iniciar la conversación (alta probabilidad de ser mentira), la objeción puede ser ese mismo tengo novio/a, pero tras llevar un buen rato hablando con esa persona y notando que la cosa marchaba bien y nos gustábamos (alta probabilidad de que sea verdad). Para darle la vuelta a estos rechazos, usamos la gestión del rechazo de dos formas, o con sentido del humor, o con tensión sexual. Si no aprendes a gestionar el rechazo es posible que la mayoría de personas las conversaciones que inicies con motivos seductores no acaben acabando en nada.

¡Empieza ya!

Por último, os tengo que decir que es muy importante ponerle solución a este problema cuanto antes. Muchos acaban siguiendo una costumbre muy española de dejar el problema para otro día. Mi consejo es que empieces ya a poner en practica los pasos de este artículo, y veas los artículos a los que enlaza. No necesitarás más para que en poco tiempo empieces a iniciar conversaciones con otras personas.

Algunos/as empiezan a leerse mil manuales de seducción o comunicación pensando que toda esa teoría les hará ser unos cracks, y así empezar a iniciar conversaciones, pero una sobrecarga de información no es buena para despertar nuestra creatividad. Esto sirve de muy poco, es sólo una trampa en la que nos hace caer nuestro propio miedo para postergar la acción que nos produce temor.

Sin la práctica no se avanza y cualquier persona puede gustar y ha gustado muchas veces a otras, sólo les falta acción. Aprendamos a abrirnos, a mostrarnos como somos y a interesarnos abiertamente por los demás.

David Belmonte
David Belmonte
https://bravetys.com/
David Belmonte es Graduado en Marketing por la Universidad de Murcia, Máster en Inteligencia Emocional y Mindfulness por la Universidad de Valencia, Experto Creativo por la Universidad San Jorge y MBA. Con 20 años de experiencia, está considerado como el autor de habla hispana más innovador en el área de las habilidades comunicativas aplicadas a las relaciones sociales y la seducción. Creando un modelo de comunicación emocional que encontrarás en su Máster online así como en sus libros Despierta Belleza, El don de la labia y Ligar por WhatsApp.

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